Preguntas frecuentes

Hola; estoy muy preocupada porque sospecho que mi hijo está siendo acosado en el colegio. Aunque lo he intentado en varias ocasiones no soy capaz de conseguir que me diga nada al respecto. ¿Cómo podría saber si realmente lo están acosando o son solo ideas mías?

El acoso escolar o bullying hace referencia al maltrato físico y/o psicológico deliberado y continuado que recibe un/a niño/a por parte de otro/a u otros/as, que se comportan con él/la cruelmente con el objetivo de someterlo/a y asustarlo/a, con vistas a obtener algún resultado favorable para los/as acosadores/as o simplemente a satisfacer la necesidad de agredir y destruir que éstos/as suelen presentar. Es importante que conozcamos de qué se trata para no confundirlo con otras manifestaciones conductuales. También es común que los menores no suelan comunicarlo a sus familias ya que esto implica reconocer la situación y la vergüenza que conlleva. Es por ello, que si sospechas que tu hijo está siendo víctima de bullying, estés atenta a una serie de conductas, como por ejemplo a cambios en el comportamiento del niño, cambios de humor, tristeza, llantos o irritabilidad repentina, pesadillas, cambios en el sueño y/o apetito, dolores somáticos, dolores de cabeza, de estómago, vómitos, pérdida o deterioro frecuente sus pertenencias escolares o personales, como gafas, mochilas, etc. También puedes observar si aparece con golpes, hematomas o rasguños y dice que se ha caído, si no quiere salir ni se relaciona con sus compañeros/as, si no acude a excursiones, visitas, etc. del colegio, si quiere ir acompañado a la entrada y la salida cuando antes no lo pedía, o si se niega o protesta a la hora de acudir al cole.

Además de esto, puedes consultar a su tutor/a sobre estos indicios. De cualquier manera la mejor forma de confirmar tus sospechas es preguntándole directamente a tu hijo de forma muy afectiva, garantizándole su protección en todo momento y haciéndole entender que él no es el culpable de lo que ocurre y que se puede solucionar.

A mi marido lo han dejado en el paro y está muy mal. ¿Qué puedo hacer para ayudarlo?

Las consecuencias de un despido, aún más si este no era esperado, abarcan todo el contexto social, familiar y por supuesto personal. A nivel psicológico se pueden producir síntomas que vayan desde la ansiedad hasta la depresión, pasando por daños en la autoestima, culpa, ira e incluso síntomas psicosomáticos como la hipertensión. Por tanto, la pérdida de empleo puede ser uno de los acontecimientos más perturbadores que puedan ocurrir en la vida. Es por ello, que el apoyo familiar y social debe ser imprescindible. Para ello, puedes ayudar a tu marido ofreciéndole un apoyo incondicional, no culpabilizándole por el despido y ayudándole a que busque asesoramiento externo en los diferentes recursos público que existen para la búsqueda de empleo. Incluso puedes acompañarlo personalmente en la búsqueda de estos recursos para que se sienta seguro. Y por supuesto, ayudándole a entender que lo que le ocurre no es algo que solo le pasa a él, sino que en la actualidad afecta a muchas otras personas que tras un periodo de tiempo han conseguido encontrar nuevamente empleo, con lo cual no debe reanimarse. El apoyo y la desculbabilización el la mejor ayuda que le puedes ofrecer.

Acabo de tener una hija y me siento muy culpable porque creo que no la quiero. He escuchado que puede ser normal pero realmente me siento fatal. ¿Es normal lo que me ocurre?, ¿se me pasará algún día?

En ocasiones algunas mujeres tras el parto sufren lo que se conoce como “depresión posparto”, uno de cuyos síntomas más característicos puede ser el rechazo al bebé. Desde la medicina se cree que esta depresión es el resultado de los cambios hormonales durante y después del parto y aconsejan que cuando la madre no presente indicios de mejoría hay que consultar con un especialista.

A esto hay que añadir las ideas tradicionales que siempre hemos escuchado relacionadas con el amor inmediato que la madre siente por el bebe recién nacido y de un vínculo instintivo que aparece desde el primer momento de vida. Sin embargo, lo cierto es que muchas mujeres necesitan un promedio de dos a nueve semanas aproximadamente para que comiencen a aparecer sentimientos positivos hacia el bebé, ya que el hecho de dar a luz no garantiza una conexión emocional inmediata.

Por otro lado no podemos olvidar las consecuencias psicológicas derivadas de esta experiencia nueva, que pasan por el alivio, al comprobar que ha nacido sano/a, el miedo al no sabe cómo afrontar esta nueva situación, la inseguridad y el cansancio.

Es por ello, que el tiempo irá permitiendo que vayas vinculándote a tu hija, incorporándolo a tu vida y conociéndoos mutuamente. El apoyo familiar y el hecho de que le expliques a tu pareja tus miedos también te serán de gran ayuda.

Si pasadas unas semanas persiste el rechazo evidente hacia el bebé, te recomendaría que comentaras estos sentimientos con el/a pediatra o con tu ginecólogo/a.

Muchas veces me pasa que cuando estoy feliz y todo parece ir bien a mi alrededor empiezo a preocuparme pensando que algo malo ocurrirá y estropee la felicidad que tengo. ¿Qué puedo hacer para evitarlo?

Lo que te ocurre esta directamente relacionado con la educación que hemos recibido y la cultura que nos rodea. En nuestro contexto sociocultural de tradición judeo cristiana, la idea del bien y del mal, de lo buen y lo malo, de la culpa y el pecado han calado profundamente en nuestra concepción del mundo. De manera que estamos acostumbrados/as a escuchar frases como “detrás de lo bueno, viene algo malo”. Es por ello, que romper estas ideas irracionales suponen modificar nuestras actitud ante la vida. Saber identificar estas ideas y aprender a desmontarlas es el primer paso para pasar de una actitud negativa a una positiva, y por lo que me cuentas el primer paso ya lo has dado.

 puede ser de gran ayuda conocer la Inteligencia Emocional y aprender los mecanismos que la sustentan, como el autocontrol, la automotivación y la empatía. Existe mucha literatura sobre ello, pero te recomendaría que si estas interesada asistiera a algún Taller o curso sobre ello, ya que será mas experiencial.

Por otro lado, también pueden serte de ayuda técnicas como “El Pensamiento Opuesto”, que se basan en la idea de que tu mente sólo puede pensar en una cosa cada vez. Es imposible pensar dos cosas al mismo tiempo, de manera que si te viene a la mente un pensamiento negativo, debes pensar lo opuesto, lo contrario. Tómalo como un ejercicio mental, aunque te parezca absurdo o simplista.